Nueva vida a barrios consolidados en Santiago

 
Cada vez más, podemos ver en las grandes urbes de Sudamérica, especialmente en Lima y Santiago de Chile una nueva e interesante tendencia: los edificios de mediana o baja altura, que ofrecen departamentos en comunidades más pequeñas, ubicados en barrios consolidados.

Cada vez más, podemos ver en las grandes urbes de Sudamérica, especialmente en Lima y Santiago de Chile una nueva e interesante tendencia: los edificios de mediana o baja altura, que ofrecen departamentos en comunidades más pequeñas, ubicados en barrios consolidados.
Atrás va quedando el modelo que parecía promover la altura como sinónimo de estatus en pos de un modelo que es más consciente, que suma ventajas y beneficios no sólo para quien los habita, sino también para la ciudad donde se emplazan, a través de un diseño urbano más sustentable en el tiempo.
Esto se debe a un nuevo modelo de desarrollo urbano en donde términos como regeneración, redensificación y reciclaje, han empezado a formar parte recurrente del discurso urbanístico más consciente para intervenir ciudades.
Re-hacer la ciudad sobre la ciudad
En países como Francia, por ejemplo, se oficializó el concepto de Renouvellement urbain (Renovación urbana) que promueve la idea de rehacer la ciudad sobre la ciudad, esto quiere decir que orientar el urbanismo hacia el mejoramiento y la dinamización del tejido urbano ya existente es el objetivo del nuevo modelo de construcción. Esto se traduciría en un mejor desarrollo y funcionamiento de la ciudad, que ahorraría espacios y energía en sitios urbanos degradados.
En tanto, Roberto Bascuñán, gerente general de Inmobiliaria Norte Verde, ha declarado que esta creciente propuesta (construir en baja densidad) suma muchas ventajas:
“Una de ellas es que, al tratarse de comunidades pequeñas es más fácil la organización de los residentes y la administración del inmueble”. Esto quiere decir que “con respecto a los gastos comunes, existe un mínimo aceptable de unidades de departamentos para que no se eleven, pero sobre esa cantidad la administración se hace ineficiente, disminuyendo así la capacidad de resolver el gran volumen de problemas de la comunidad y bajando la plusvalía por poca o nula mantención”.
Además, agrega que “En edificios con pocas unidades la conserjería tiene un mejor control de quienes salen e ingresan y los mismos vecinos se cuidan más entre ellos”, lo que evidentemente aumenta el sentido de pertenencia a una comunidad, hecho que se traduce en una mayor seguridad.

Edificación vertical como respuesta a la construcción urbana desmedida
Considerando esto y el modelo estructural que plantea la arquitectura de los proyectos de Norte Verde, en donde los espacios comunes, balcones, etc., promueven espacios de encuentro que favorecen la convivencia, la vida colectiva, el conocimiento e interacción cotidiana entre los vecinos, se plantea una verdad indudable: el modelo de construcción de baja densidad es una acción reactiva en contra de la extensión urbana desmedida.
Es necesario tener en cuenta que la densidad, y por consiguiente, la forma en que se ocupa o habita un espacio es una cuestión cultural y, por lo mismo, la forma cómo se construyen viviendas, se ha convertido en un aspecto central del diseño urbano y la colectividad.
Frente a la manifiesta necesidad de densificar el suelo urbano existente, Norte Verde ha intentado mantener una escala adecuada a los requerimientos de los contextos urbanos, transformando en buenos ejemplos sus propuestas arquitectónicas, ya que permiten la habitación conjunta de varias familias en un mismo terreno, pero manteniendo una baja densidad general. La propuesta de baja densidad viene acompañada, además por contundentes propuestas en sus fachadas y espacios interiores, que manifiestan una búsqueda consciente por generar buenos espacios que mejoren la calidad de vida de sus habitantes y de la zona en donde se proyectan.

 

Escrito por: Andrea Peña